Oliva, una industria novel legitimada por su sofisticación y confiabilidad

Con su novel industria olivícola, Uruguay dio importantes pasos en el mercado internacional a la vez que ganó reconocimiento.

Si bien la olivicultura es una actividad relativamente nueva en el país, la creciente demanda mundial de productos sofisticados y saludables, creados de forma respetuosa con el medio ambiente, le abrió una oportunidad para el desarrollo y crecimiento del sector.
Parte del éxito de la industria olivícola local responde a las condiciones naturales de Uruguay. Con una latitud similar a la cuenca del mediterráneo, un clima templado y gran disponibilidad de suelos fértiles, el desarrollo de la oliva se ve favorecido y da como resultado la producción de aceites genuinos, aromáticos, de intenso color, frescos y 100% naturales.

Se cultivan en torno a 30 variedades de oliva, entre las que se destaca la arbequina, que representa casi el 50% de las plantaciones, además de las olivas coratina (21%), picual (11%) y frantoio (10%), que completan el 90% de la superficie cultivada. Esta diversidad permite ofrecer aceites vírgenes monovarietales y también mezclas de dos o más variedades.

Hay plantaciones en todo el territorio uruguayo, pero el 80% de la superficie con olivos se encuentra ubicada en la zona Este del país, y es el departamento de Maldonado, con costa al océano Atlántico, el de mayor participación. En tanto, el 12% se ubica en la zona centro y litoral sur y el 7% en la zona norte del país.
En lo que va del 2021 se aprecia un crecimiento en las exportaciones del sector, puesto que a setiembre las cifras casi quintuplican las de la totalidad del año anterior.

El aceite de oliva uruguayo llega a unos 10 destinos y es elegido por los mercados internacionales más exigentes. España, quizás el más afamado productor de aceite de oliva en el mundo, es el principal importador de este producto para Uruguay, seguido por Brasil. Otros socios comerciales relevantes para el país en este sector son Argentina, Alemania, Paraguay y Estados Unidos.

La condición joven del sector olivícola en Uruguay le ha permitido forjar plantaciones modernas, con la más alta tecnología en las almazaras y el proceso. Uno de los diferenciales de la producción local es el sistema intensivo de secano, que se aplica al cultivo de la oliva en los establecimientos uruguayos. Además, los aceites uruguayos extravirgen son analizados químicamente y evaluados por un panel de cata certificado, ceñido a los parámetros más exigentes establecidos por el Consejo Olivícola Internacional.

Los buenos resultados en la producción de aceites de oliva merecieron a Uruguay y a varias de sus empresas reconocimientos y premios internacionales. El concurso Internacional de Aceites Virgen Extra Olivinus, uno de los cuatro más importantes del mundo, premió en reiteradas ocasiones los aceites de oliva extra virgen de origen uruguayo, mientras varias compañías del país lograron posicionar sus productos dentro de los prestigiosos rankings de la Organización Internacional World’s Best Olive Oils.

De la mano de inversores nacionales y extranjeros, los olivares uruguayos se multiplicaron, es que además de las buenas condiciones para la producción de aceites, la estratégica ubicación facilita el acceso al mercado regional de más de 400 millones de personas.

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